Geología del Aconcagua – Marco Geológico (Ramos 1.996)

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La región del Aconcagua y su prolongación al norte en el macizo de la Ramada, constituye un área clave para analizar la evolución geológica de la cordillera Principal. Las máximas elevaciones no corresponden a edificios volcánicos activos como el Tupungato, sino que su altura actual es el resultado del levantamiento tectónico de la cordillera. Las características tectónicas están controladas por la interacción de las placas de Nazca y Sudamericana y la geometría de la zona de subducción (Wadati-Benioff).

Algunos trabajos mostraron que la geometría de la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana, constituían segmentos discretos con distintas inclinaciones que controlaban algunas características geológicas.

Llamó la atención la falta de volcanismo cuaternario sobre el segmento entre los 27º y los 33º30’ de subducción casi horizontal. La sismicidad a su vez se concentra en una franja delgada a lo largo del borde occidental , que coincide con la zona neotectónicamente más activa donde se ubican los grandes terremotos.

Esta zona se concentra entre las ciudades de San Juan y Mendoza al pie de la Precordillera (y marca la interacción entre el frente de corrimientos activo de la faja plegada y corrida del Cenozoico superior y la estructura de basamento de las Sierras Pampeanas). La presente geometría y estilos tectónicos de las diferentes unidades morfoestructurales Cenozoicas, junto con la falta de volcanismo, se remontan a los últimos 10 millones de años.

Al sur de los 33º30’ la cordillera Principal y Frontal, están bien desarrolladas, pero desaparecen la Precordillera y las Sas. Pampeanas. En contrapartida presenta un arco volcánico activo, a partir del volcán Tupungato hacia el sur y comienza en el mismo un importante volcanismo de retroarco (Payunia, Llancanelo).

Naturaleza del Basamento

El basamento de los Andes a la latitud estudiada presenta una historia compleja de acreciones y colisiones acaecidas entre diferentes terrenos como Pampia, Cuyania, Precordillera Chilenia, durante el Proterozoico Superior y Paleozoico. Las suturas entre los distintos bloques y sus distintas características han regulado la evolución geológica posterior. A su vez el conjunto de discontinuidades entre los diferentes bloques controló el desarrollo de los diferentes centros de depositación, como la cuenca Cuyana (sistemas de rift).

Reseña Geológica

Los depósitos y rocas aflorantes en la región del Aconcagua se pueden agrupar en tres secuencias básicas: un basamento desarrollado anteriormente el Jurásico, secuencias Mesozoicas y coberturas Cenozoicas.

El basamento está constituido por depósitos altamente deformados instruidos por granitoides pérmicos y en discordancia bajo una potente secuencia volcánica de finales del Paleozoico – comienzos del Mesozoico correspondiente al grupo Choiyoi. Las secuencias mesozoicas se caracterizan por depósitos continentales de edad triásica a jurásica basal, sobre los que se apoyan secuencias marinas de edad jurásica inferior a media. Culminando el ciclo Jurásico se encuentran los depósitos evaporíticos de la Fm Auquilco y los continentales de la Fm. Tordillo. Los niveles de gabros y dioritas presentes en Plaza Francia se instruyen en las secuencias de la Fm. Auquilco y son de posible edad Cretácica Superior.

El Grupo Mendoza del Cretácico está representado por diferentes unidades marinas. Se reconocen niveles volcánicos donde se hace dominante hacia el oeste. Por encima se encuentran unidades continentales correspondientes a facies epiclásticas, volcanoclásticas y volcánica piroclásticas .

Las rocas Cenozoicas está representada básicamente por las volcanitas de la Fm. Farallones en el sector Chileno, las que marcan el inicio del arco magmático Mioceno, que migra a territorio argentino durante el Mioceno medio.

El complejo volcánico Aconcagua en el macizo homónimo representa las volcanitas de este período . Las rocas volcánicas de composición andesítica, alojan una serie de intrusivos y cuerpos subvolcánicos de diferente composición . Los depósitos cuaternarios tienen extensión limitada encontrándose depósitos glaciarios, de remoción en masa, coluviales, lagunares, fluviales y fluvioglaciarios.

Geomorfología. (Pereyra, 1996)

La Cordillera Principal posee 70 km de ancho al sur del río Diamante y se va adelgazando hacia el norte, hasta cerca de 30km en la región considerada. En forma inversa las alturas van descendiendo de norte a sur desde más de 6000 m hasta alrededor de 3500m. Un aspecto a destacar es la presencia de glaciares. Desde el Cuaternario tuvieron lugar una serie de avances glaciarios, los que son localmente importantes, pero regionalmente tienen mayor preponderancia a los procesos fluviales y de remoción en masa (Gonzalez Díaz y Fauqué, 1993).

La zona estudiada puede ser considerada como un sistema de alta montaña con variaciones de altitud superiores a los 1000 metros en menos de 5 km de distancia. Como el resto de los sistemas montañosos del mundo la región exhibe una gran variabilidad morfodinámica. Las altas tasas de erosión y sedimentación son producto de eventos episódicos en el tiempo y discontínuos en el espacio. El paisaje está determinado por la estructura , con un apilamiento de estructuras litológicas. Es muy importante la elevación cuyo nivel más bajo es de 2500m lo cual determina principalmente las características del clima, influyendo en los distintos procesos geomórficos actuantes.

La magnitud y lo relativamente reciente de la orogenia andina, han dado lugar al importante relieve relativo y pendientes con altos valores de inclinación.

El diaclasamiento y fracturación de las rocas también es importante lo que sumado a las características climáticas de alta montaña y la presencia de una cobertura vegetal de escasa magnitud han facilitado una marcada meteorización física, especialmente por congelifracción constituyendo una fuente activa de provisión de detritos.

El hielo ha tenido un papel determinante en el modelado del paisaje.

La acción glaciaria fue de mucho mayor actividad en el pasado y las geoformas que resultaron de esta acción se encuentran actualmente modificadas por la acción de otros procesos principalmente la remoción en masa y la acción fluvial.

Geoformas glaciarias (Espizúa, 1993; Pereyra, 1996)

Las glaciaciones en la cordillera principal no alcanzaron el nivel de las glaciaciones de Patagonia debido a las condiciones de aridez imperantes y a la intensa actividad tectónica.

La acción del hielo tuvo las características de glaciaciones de valle, formándose casquetes de alta montaña solamente vinculados a las mayores elevaciones, como el Aconcagua, Plomo Juncal, y el cordón de la Ramada.

Comparativamente los depósitos morénicos no alcanzan grandes dimensiones y se encuentran restringidos a los valles principales y a las cercanías de los glaciales actuales.

En la zona del Aconcagua se encuentra una serie de glaciares, entre los que se destacan el glaciares Horcones inferior que tiene sus nacientes al píe del cerro Aconcagua y Horcones Superior.

En el pasado se desarrollan una serie de importantes lenguas glaciarias. Todo el depósito y morfología producto del avance de un antiguo glaciar se denomina drift. Espizua (1993) señala, sobre el drift Horcones: “una corriente de hielo de unos 50 m de espesor ocupó los valles de los ríos Horcones inferior y Horcones Superior, extendiéndose por unos 20 km desde el Cº Aconcagua hasta las cercanías de Puente del Inca, a los 2.750 m donde se encuentra la morena terminal.

El avance de esta lengua, al irrumpir en el valle de Las Cuevas, provocó el endicamiento del río formando un pequeño lago, en el cual se depositaron sedimentos glacilacustres.

El drift Horcones corresponde a la última glaciación. El drift Almacenes se extiende a través del valle de los Horcones inferior hasta una altitud de 3.250m.

En numerosos lugares se encuentran depósitos modélicos de fondo y frontales. Estas se encuentran preservadas en la zona de Confluencia donde convergían las masas de hielo procedentes de la quebrada de los Horcones inferior de la quebrada de Tolosa oriental.

En general los glaciares presentes en cordillera son clasificados como glaciares de valle, glaciares de montaña y manchones de nieve y comprenden glaciares descubiertos, glaciares cubiertos por detritos y glaciares de escombros.

Bibliografía consultada

Espizúa, L. 1993. Glaciaciones Cuaternarias. XII Congreso Geológico Argentino y IIº de Exploración de Hidrocarburos (Mendoza, 1993). Geología y Recursos Nat de Mendoza. V.A.Ramos Ed.

Pereyra, F.X. 1993. Geomorfología. en Geología de la región del Aconcagua. Subsecretaria de Minería de la Nación. Dirección Nacional del Servicio Geológico. Anales 24 (3): 423-443, Buenos Aires.

Ramos, V.A. 1996. Marco Geológico. Geología de la región del Aconcagua. Subsecretaria de Minería de la Nación. Dirección Nacional del Servicio Geológico. Anales 24 (3): 17-26, Buenos Aires.

Nota: La autoría de este artículo y la correspondiente investigación fue realizada por el Dr. En Geología Anibal Manzur.