Consideraciones Generales

Equipamento
22 junio, 2017
Consideraciones Climáticas
22 junio, 2017

La cima del Aconcagua puede ser una dulce dama complaciente si Febo brilla y Eolo duerme, pero cuando las furias del dios del viento se desatan y los dragones de nubes devoran el cielo, la cima se convierte en una bruja terrorífica y helada. Solo cuando se han conocido las dos caras, tan opuestas, de esta montaña y su clima particular, se la puede amar y comprender totalmente.

Los Andes Centrales argentinos y particularmente el cerro Aconcagua reciben humedad de los vientos provenientes de centros anticiclónicos del océano Pacífico. El fenómeno climático denominado viento Zonda tiene una explicación similar al Fohn en Europa.

El anticiclón del Pacifico emite vientos húmedos que soplan hacia el Este, es decir, vientos del Oeste. Estos vientos se elevan, al chocar con la masa montañosa de la cordillera, enfriándose y precipitando su humedad en forma de nieve en las altas cimas. Posteriormente las masas de aire ya secas, descienden sobre los flancos orientales de la cordillera calentándose progresivamente (adiabaticamente).

Este movimiento de aire proveniente del Pacifico es el principal causante de temporales de nieve y viento que se desencadenan sobre el Aconcagua. Pero existen también las tormentas eléctricas que se forman por el micro clima de la zona, siendo particularmente temibles. Estas tormentas eléctricas se producen exclusivamente durante el verano y no son para subestimar. Todo el flanco Nor-Oeste de la montaña esta expuesto a que se produzcan chispas eléctricas (rayos), como así también la cima y las crestas. En esta montaña, debido a su gran tamaño, se produce además un fenómeno particular. En ocasiones soplan fuertes vientos del Oeste, a gran altura, que afectan la parte alta de la montaña (de 5.500 m para arriba) formando un gran «hongo» o lenticulo. Aun con buen tiempo, en Plaza de Mulas, la presencia del «hongo» es señal inequívoca de fuerte viento y precipitaciones en altura. Adentrarse en las entrañas de este «hongo» puede resultar fatal. Cuando se aprecia su próxima formación es necesario abandonar la parte superior de la montaña.

En cuanto a las temperaturas que se registran en verano, hay que considerar que durante las noches (aun con buen tiempo), sobre 5.000 m, -20ºC son comunes. En la cima es frecuente registrar -30ºC. Durante periodos de mal tiempo o en presencia de masas de aire provenientes del Sur, en Plaza de Mulas ya es frecuente registrar -18°C, mientras que en la parte superior de la montaña -25°C no son raros.

Durante la mayor parte de los días y de las noches las temperaturas no son tan rigurosas. Así es posible pasear en traje de baño, en horas del mediodía en el campamento base (4.200 m) o permanecer en la cima, a la misma hora, abrigados solamente con una camisa gruesa y un ligero anorak. Estas grandísimas variaciones térmicas obligan al alpinista a estar siempre prevenido

Durante el invierno la zona esta muy cubierta de nieve, los vientos son siempre violentos y constantes. Mientras que la temperatura raras veces sobrepasa los O°C. En los lugares sombríos siempre es de muchos grados centígrados bajo cero. Ascender el Aconcagua en la estación invernal es una gran prueba de rendimiento psicofísico, y es necesaria mucha experiencia y equipos de alta calidad.